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La obsesiva carrera por la innovación permanente

In Catalejo by Jose Peinado Comments

Silicon Valley se ha convertido en una especie de lugar tecnoutópico en el que el absolutismo tecnológico es la respuesta – hiperlógica- para todos los problemas del mundo y la humanidad. El mensaje de que los humanos somos imperfectos y que lugares como Sillicon Valley están predestinados a tomar medidas que palien nuestros defectos no solo ha calado sino que además se ha convertido en un cliché. De paso se ha erigido en una especie de Meca del emprendimiento, un lugar donde cumplir el sueño de miles de emprendedores y millenials que aspiran a aportar – haciéndose millonarios-  su grano de arena innovando con nuevos productos.

La necesidad de atraer atención de los consumidores ha desembocado en una enfermiza carrera por innovar como medio para diferenciarse de la competencia, de ahí que contemplemos estupefactos – al menos hablo por mí – como cada vez más se le reprocha, por ejemplo, a empresas como Apple que no sorprenda con sus nuevos iPhones, un aparato que fue de lo más innovador en décadas en el mundo. Me uno a los que exigen que empresas con semejante potencial económico y de materia gris continúen innovando con nuevos productos, pero se aprecia una ligereza generalizada a la hora de exigir contínuamente que estemos “inventando” todos los días. Volviendo al tema del iphone – o cualquier otro móvil – como consumidores podemos reclamar nuevas aplicaciones, mejoras y usabilidad, pero no parecemos darnos cuenta del descontrol de exigir innovacion en aparatos de los que difícilmente se puede extraer más, porque ¿realmente se puede sacar más innovación de un mismo aparato?. Que se lo pregunten a Samsung y los problemas del Galaxy 7, que en parte estarán ligados a la carrera desenfrenada por renovar productos en plazos muy reducidos para competir.

El artículo que adjunto, visto en el diario argentino La Nación, reflexiona sobre ésta nueva obsesión humana de innovar permanentemente y sus consecuencias.

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