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Cinco ideas erróneas sobre networking

In Catalejo by Jose PeinadoLeave a Comment

Nos cuesta mucho establecer redes de contacto profesionales y no asumimos que el networking es una actividad fundamental en el desarrollo profesional actual. Un error común es concebirlo como una actividad extraescolar,  algo que se hace en el tiempo libre.

No basta con estar presente en redes como LindkIn y tratar de agregar personas (desconocidas) que suponemos que nos pueden resultar interesantes. Herminia Ibarra es profesora en la prestigiosa escuela de negocios  Insead y habitual colaboradora de Harvard Business Review. Traigo la traducción de este artículo que escribió – y puedes encontrar en la web publicado el 18 de abril de 2016 -sobre la percepción errónea a la hora de afrontar el networking.


 

Una buena red (profesional) te mantiene informado, te enseña nuevas cosas, te hace más innovador. Es una caja de resonancia para dar cuerpo a tus ideas, te ayuda a hacer las cosas cuando estás en un apuro, y mucho más (la autora incluye en este punto un enlace a vídeo que puedes ver en el original).

Sin embargo, por cada persona que aprecia el valor de mantener un grupo de conexiones profesionales de gran alcance y diversidad, son muchos más los que luchan por superar la resistencia innata a trabajar el networking. En mis veinte años de enseñanza sobre cómo construir y utilizar las redes de manera más eficaz, he encontrado que las mayores barreras que las personas suelen afrontar no son una cuestión de habilidad, sino de pensamiento.

Trás escuchar atentamente a mis estudiantes de MBA y los dilemas recurrentes de los ejecutivos, he llegado a la conclusión de que alguno de los cinco conceptos erróneos básicos referidos a continuación puede evitar que la gente obtenga beneficios de las redes de contactos profesionales, así que ¿Cuál de estos te están deteniendo a ti?.

  1. Idea falsa 1: establecer una red de contactos es una pérdida de tiempo. La falta de experiencia con las redes puede llevar a la gente a preguntarse si hacer networking es un uso valioso de su tiempo, sobre todo cuando las relaciones que se están desarrollando no están directamente relacionadas con nuestro ámbito de trabajo. Joe  -un ejecutivo de América Latina de una gran empresa que se esfuerza por promover una mayor colaboración entre sus profesionales- me dijo, por ejemplo,  que cada compañero de trabajo que visita su país le pide que se reúnan. Sólo el año pasado recibió cerca de 60 personas, una pesada carga a sumar a las tareas del día a día. Con razón se preguntaba Joe si es un buen uso de su tiempo.Sin embargo, sólo porque las redes pueden provocar este tipo de situaciones, no significa que lo fuera en tu caso. Todo depende de qué tipo de red tengas y cómo construyes la misma. La mayoría de las personas no prestan atención cuando se trata de sus redes de contactos. Al igual que Joe, responden a las peticiones (son pasivos) y tratan de llegar a los demás sólo cuando tienen necesidades específicas. Llegar a las personas que  has identificado como de importancia estratégica en tu agenda es más probable que dé resultados (proactividad y sentido común).
  2. Idea falsa 2: Hay personas dotadas naturalmente para hacer networking, y es difícil cambiar eso. Muchas personas creen que las redes se crean fácilmente para la gente de personalidad extrovertida y va en contra de la naturaleza intrínseca de una persona tímida. Se ven a sí mismos como carentes de talento innato, no invierten simplemente porque no creen que el esfuerzo les hará llegar muy lejos.El psicólogo de Stanford, Carol Dweck, ha demostrado que las creencias básicas de la gente acerca de la “naturaleza vs la crianza” cuando se trata de atributos personales como la inteligencia o la habilidad de liderazgo, tienen importantes consecuencias en la cantidad de esfuerzo que se consume en el aprendizaje de algo que no viene naturalmente “de serie”. Las personas con mentalidad “fija” creen que las capacidades son esencialmente innatas; personas con mentalidad de crecimiento (profesional, personal)  creen que se pueden desarrollar con el tiempo. Si usted cree que hacer networking es una habilidad que puede desarrollar es más probable que esté motivado para mejorarlo, trabaje más en ello y obtenga mejor rendimiento en la creación de su red que alguien con una mentalidad fija.
  3. Las relaciones deben establecerse de manera natural. Uno de los mayores errores que la gente tiene acerca del networking es que las relaciones deben formarse y crecer de forma espontánea,  basado en una relación natural entre las personas. Creen que trabajarlas en base a una estrategia y metódicamente es instrumental, incluso poco ético.El problema con esta forma de pensar es que se construyen redes que no son ni útiles para uno mismo ni útil a sus contactos porque son demasiado homogéneas. Décadas de investigación en programas de psicología social han evidenciado que tendemos a formar y mantener relaciones con personas como nosotros y con la gente que nos conviene solo si nos cruzamos con ellos a menudo (y si nos topamos con ellos a menudo entonces es que son más propensos a ser como nosotros).Estas redes “narcisistas y perezosas” nunca nos pueden dar la amplitud y diversidad de los inputs que necesitamos para comprender el mundo que nos rodea, para hacer buenas decisiones y hacer que la gente que sea diferentes a nosotros se sume a nuestras ideas. Es por eso que debemos desarrollar nuestras redes profesionales deliberadamente, como parte de un esfuerzo intencional y concertado para identificar y cultivar relaciones con las partes pertinentes.
  4. Las redes son inherentemente egoístas. Muchas personas que no pueden participar en la creación de redes justifican su elección como una cuestión de valores personales. Encuentran el networking “poco sincero” o “manipulador” – una forma de obtener una ventaja injusta, y por lo tanto, una violación del principio de la meritocracia. Otros, sin embargo, ven la creación de redes en términos de reciprocidad y devolviendo todo lo que uno hace.
    Un estudio descubrió que las opiniones sobre la ética de las redes tienden a dividirse por nivel. Mientras que los profesionales jóvenes son propensos a sentirse “incómodos” por la creación de redes instrumentales que sabían que tenían que hacer para avanzar en sus carreras, los veteranos no sentían el más mínimo conflicto porque creían que tenían algo de valor comparable a ofrecer.La diferencia se redujo a la confianza o duda sobre el valor de sus contribuciones, con jóvenes profesionales sensación más como suplicantes que las partes en el intercambio equitativo. Mi propia investigación sugiere que la única manera de concebir la creación de redes en formas más nobles, más atractivo es hacerlo, y la experiencia por sí mismo su valor, no sólo para usted sino para su equipo y organización.
  5. Nuestros lazos fuertes son los más valiosos. Otra idea errónea que se interpone en el camino de la construcción de una red más útil es la idea intuitiva de que nuestras relaciones más importantes son las vinculadas a lazos fuertes – relaciones estrechas y de confianza con personas que nos conocen bien-. Aunque estos son realmente importantes, nos conducen  a subestimar la importancia de los “lazos débiles” – nuestras relaciones con personas que no conocemos bien todavía o que no se ve muy a menudo, el círculo exterior de nuestra red.
    El problema con nuestros asesores de confianza y el círculo de sospechosos habituales no es que ellos no quieran ayudar. Es que es probable que tengan la misma información y perspectiva de lo que hacemos nosotros. Las investigaciones al respecto muestran que la innovación y el flujo de conocimiento estratégico a través de estos lazos más débiles añaden conectividad a nuestras redes ya que nos permite alcanzar a la gente que no conocemos actualmente a través de la gente que sí. Esa es la manera de aprender cosas nuevas y acceder a información y recursos en lugares alejados. Una de las quejas más grandes que tienen los ejecutivos a los que enseño sobre sus redes actuales es que son más fruto de un accidente del pasado que una fuente de apoyo para el futuro. Los lazos débiles, la gente en la periferia de nuestras redes actuales, los que no saben muy bien, sin embargo, son la clave para la evolución de nuestra red. Nuestros modos de pensar acerca de las redes afectan el tiempo y el esfuerzo que ponemos en él, y en última instancia, el retorno que obtenemos de nuestra inversión. ¿Por qué ampliar su círculo de conocidos especulativamente, cuando casi no hay tiempo suficiente para que el trabajo de verdad? Si usted piensa que nunca va a ser bueno en eso? O bien, que es, al final, un poco de mala calidad, en el mejor de política?El modo de pensar puede cambiar y rehacerse, pero sólo con la experiencia directa. La única forma en que se llega a comprender que el networking es uno de los recursos más importantes para su trabajo y su carrera es probarlo y descubrir el valor por sí mismo.

 

Sobre el tema que trata Herminia en su artículo, recomiendo el libro Dar y Recibir de Adam Grant. Ver la reseña en TBH pinchando aquí.